Las plantas procesadoras de oro ubicadas en Portovelo y otros cantones de la provincia de El Oro permanecen paralizadas desde el 2 de febrero de 2026, tras una resolución del Ministerio de Ambiente y Energía, lo que ha generado preocupación por el impacto económico en las exportaciones mineras y el sustento de al menos 10.000 familias de forma directa y hasta 80.000 indirectamente.
¿Qué ordenó el Gobierno?
La resolución n.º MAE-MAE-2026-0005-RM, suscrita por la ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, ordenó la suspensión de actividades de las plantas de beneficio minera —el proceso industrial donde se trata y refina el mineral de oro extraído— en la región, al constatarse niveles críticos de contaminación en los ríos Calera y Amarillo, con sustancias como cianuro, arsénico, cadmio, cobre y plomo por encima de los niveles permitidos.
Según estudios técnicos citados por el Gobierno, la descarga de residuos mineros en las cuencas ha generado deterioro de la calidad del agua y de los ecosistemas, lo que afecta además el derecho humano a un ambiente sano.
Impacto social y movilizaciones
En respuesta a la medida, cientos de personas participaron en una marcha y plantón en Portovelo el 4 de febrero de 2026, convocados por la Asociación de Propietarios de Plantas de Beneficio de Fundición y Refinación de Sustancias Minerales de El Oro (Aproplasmin), trabajadores, familias y autoridades locales, quienes manifestaron su rechazo a la decisión y expresaron su preocupación por la pérdida de empleo.
Representantes del sector afirman que la minería y el procesamiento del oro son el motor económico de la zona, de donde dependen directa o indirectamente miles de familias. Autoridades municipales de Portovelo, Zaruma, Piñas y otros cantones han reclamado que la suspensión de las plantas implica una crisis social y económica, advirtiendo que la mayoría de la población vive de actividades vinculadas al sector minero.
Exportaciones y economía local
Las plantas de beneficio son un eslabón clave en la cadena productiva de la minería aurífera en Ecuador, ya que procesan el material que luego se exporta o se comercializa según los estándares internacionales. La paralización de estos centros no solo detiene la actividad interna, sino que también complica las exportaciones de oro y genera incertidumbre entre proveedores, contratistas y trabajadores que dependen de la cadena productiva minera.
El sector minero ha sido históricamente un componente importante para el país en términos de generación de divisas y empleo, con cifras de exportaciones multimillonarias proyectadas para los próximos años.
Diálogo con el Gobierno
Tras las protestas, representantes de Aproplasmin, alcaldes y actores locales mantuvieron una reunión con funcionarios del Gobierno y se acordó la creación de una mesa de diálogo más amplia, con técnicos de múltiples ministerios y entidades estatales. El objetivo es evaluar alternativas que permitan reanudar las operaciones formalmente mientras se aborda la problemática ambiental de forma progresiva.
Este diálogo está programado para extenderse en una cita en Portovelo el próximo 10 de febrero de 2026, con la participación de autoridades locales y delegados del Ejecutivo.











