La relación bilateral entre Ecuador y Colombia atraviesa uno de sus momentos más tensos en los últimos años, luego de que el Gobierno ecuatoriano decidiera suspender las mesas técnicas de diálogo previstas para abril de 2026.
La canciller Gabriela Sommerfeld confirmó que estas reuniones, que iban a abordar temas clave como energía, comercio y seguridad, fueron canceladas tras el deterioro de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
La decisión se produce en medio de un conflicto político generado por declaraciones del presidente colombiano Gustavo Petro, quien calificó al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas como “preso político”, lo que fue considerado por Quito como una intromisión en asuntos internos.
Como respuesta, el Gobierno ecuatoriano emitió una nota de protesta y llamó a consultas a su embajador en Bogotá, profundizando la crisis diplomática.
Este nuevo episodio se suma a una guerra comercial activa desde inicios de 2026, marcada por la imposición de aranceles mutuos y restricciones en sectores estratégicos, lo que ya había debilitado los canales de diálogo entre ambos países.
Además, la suspensión de estos encuentros deja en pausa acuerdos y negociaciones en curso, incrementando la incertidumbre sobre el futuro de la cooperación bilateral, especialmente en la frontera común, donde existen desafíos relacionados con el crimen organizado y el comercio ilegal.
Pese a que semanas atrás se habían realizado intentos de acercamiento con mediación de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), el nuevo impasse evidencia un retroceso en los esfuerzos por estabilizar la relación diplomática.
La crisis actual refleja un escenario complejo, donde factores políticos, económicos y de seguridad se entrelazan, complicando la posibilidad de retomar el diálogo en el corto plazo entre Quito y Bogotá.







