La violencia que golpea a Puerto López, en el sur de la provincia de Manabí, no responde a hechos aislados. Desde 2024, este cantón turístico se ha convertido en escenario de masacres, secuestros y desapariciones, reflejo de una disputa criminal por el control territorial y de economías ilegales, según coinciden autoridades y analistas en seguridad.
La Policía Nacional atribuye esta escalada a un fraccionamiento interno del grupo delictivo organizado Los Choneros. Así lo confirmó Giovanni Naranjo, comandante de Policía en Manabí, quien señaló que los ataques más recientes obedecen a una pugna entre cabecillas.
“Hemos determinado que existió un fraccionamiento del mismo grupo delictivo organizado. Dos cabecillas visibles se disputan el territorio y producto de ese conflicto se produjeron las muertes violentas”, explicó el oficial.
Cronología de la escalada violenta
Los antecedentes se remontan al 28 de marzo de 2024, cuando cinco personas fueron halladas asesinadas en la vía Puerto López–Santa Elena, a la altura de la comuna Ayampe. El crimen reveló un nivel de violencia inusual para una zona turística. Un sobreviviente relató que un grupo armado irrumpió en un hotel, secuestró a varias personas y luego ejecutó a cinco de ellas en la carretera, entre las víctimas había menores de edad.
La violencia continuó el 3 de agosto de 2024, cuando cuatro jóvenes fueron secuestrados mientras se movilizaban en una camioneta. Tres días después, sus cuerpos aparecieron en Santa Elena. Las víctimas fueron identificadas como María José Quinteros Pérez, Kiarine Valeska Peña Catagua, Israel Reyes y Kevin Antonio Mero O’Brien.
El 16 de julio de 2025, en el sector El Pital, fueron encontrados los cuerpos de cinco jóvenes que habían salido desde Manta. La identificación se logró por tatuajes, prendas de vestir y una aplicación móvil que permitió ubicar el sitio del crimen.
A finales de diciembre de 2025, la violencia alcanzó uno de sus picos más críticos. Entre el 27 y 28 de diciembre, nueve personas fueron asesinadas en distintos ataques armados, incluida una masacre en una playa, donde murieron seis personas, algunas sin antecedentes delictivos.
El 11 de enero de 2026, el país volvió a estremecerse con el hallazgo de cinco cabezas humanas colgadas en una playa de Puerto López, un mensaje explícito de terror y control criminal. Días después, el 13 de enero, en la comuna Agua Blanca, se encontraron dos cuerpos en estado de descomposición, correspondientes a personas desaparecidas desde el 27 de diciembre: un barbero colombiano y un comerciante venezolano.
Análisis del origen de la violencia
Para Jhon Garaycoa, experto en seguridad, estos hechos responden a una lógica de violencia extrema ligada a ajustes de cuentas. “La exposición pública de cuerpos busca sembrar miedo y reforzar el dominio territorial”, explica.
Puerto López no solo resulta atractivo por el turismo. Su ubicación estratégica lo convierte en un punto clave para el envío de cocaína a través de puertos artesanales, lo que incrementa la presión criminal sobre pescadores y pobladores, víctimas de extorsiones y amenazas.
En la misma línea, Renato Rivera, especialista en crimen organizado transnacional, advierte que en la zona existe desde hace años una gobernanza criminal. “Tradicionalmente ejercida por Los Choneros, lo que vemos ahora es una ruptura de ese control”, sostiene.
Rivera señala que las alertas estaban presentes desde antes, pero no se atendieron con prioridad. Además, advierte que el problema no se resuelve únicamente con más policías. “El modelo policial sigue enfocado en delitos comunes, cuando hoy enfrentamos criminalidad compleja y economías ilegales”, explica.
Impacto en la comunidad
La limitada presencia policial agrava la situación. Habitantes aseguran que existen sectores con apenas una decena de agentes para toda la población urbana. Mientras tanto, el miedo y la incertidumbre se apoderan de la comunidad: en las zonas rurales hay denuncias de extorsión y en el casco urbano el turismo se ve afectado por la percepción de inseguridad.
La Policía Nacional afirma que mantiene líneas de investigación activas y operativos focalizados, en un intento por contener una violencia que ha transformado radicalmente la vida en Puerto López.
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