Protestas en Chile dejan 11 muertos y millonarias pérdidas materiales Protestas en Chile dejan 11 muertos y millonarias pérdidas materiales
El peor estallido social desde el retorno de la democracia en Chile no cede tras una violenta madrugada que dejó tres muertos y 1.472... Protestas en Chile dejan 11 muertos y millonarias pérdidas materiales

El peor estallido social desde el retorno de la democracia en Chile no cede tras una violenta madrugada que dejó tres muertos y 1.472 detenidos, con nuevos incidentes este domingo en el centro de Santiago y otras ciudades del país. El gobierno volvió a decretar el toque de queda desde la tarde del domingo hasta este lunes a las 6 de la mañana.

El hallazgo de cinco cadáveres entre los escombros de una fábrica textil incendiada en el noroeste de Santiago, elevó a once la cantidad de víctimas fatales registradas en el contexto de las protestas de este fin de semana en Chile, informó una fuente oficial.

«Lamentablemente se han encontrado cinco cuerpos al interior de la fábrica, producto de este incendio», afirmó el segundo comandante del Cuerpo de Bomberos de Santiago, Diego Velásquez, según el diario santiaguino El Mercurio. La fábrica quemada está en Renca, una comuna del noroeste de la capital.

Con respecto al incendio, Velásquez dijo que «los vecinos indicaron que podría haber sido intencional» y agregó que esa «es una hipótesis que se está barajando».

Manifestantes encapuchados volvieron a enfrentarse con efectivos policiales en la céntrica Plaza Italia, fuertemente resguardada en una nueva jornada de rabia callejera que no cesa y refleja un extendido malestar social.

La céntrica plaza de Santiago registra la llegada de masiva de grupos de gente desde todas las avenidas que allí confluyen, algunos en actitud violenta, lanzando adoquines y piedras a los agentes policiales, tumbando semáforos, señales y destrozando mobiliario urbano.

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Otras personas, protestan pacíficamente con cacerolazos, en una nueva muestra del descontento ciudadano por la carestía y desigualdades del país que, con la subida del precio del boleto del metro como punta de lanza, estalló la semana pasada, derivando en violentos disturbios, desde la quema de estaciones de metro y del parque vehicular, hasta destrozos de mobiliario y multitud de saqueos a comercios y supermercados.

Por estos disturbios, la Región Metropolitana, en la que se ubica la capital del país, se encuentra en estado de emergencia, lo que confiere al Ejército la responsabilidad de mantener el orden.

En otras cuatro regiones del país rige también esta medida, después de que el estallido violento se expandiera por el país: Valparaíso (centro), Concepción (sur), las comunas de Coquimbo y La Serena, en la región de Coquimbo (norte) y la comuna de Rancagua (centro) desde la madrugada de este domingo.

«El pueblo unido jamás será vencido», gritaban a coro los manifestantes, rememorando una consigna que se hizo popular durante las protestas contra la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Las manifestaciones dejaban hasta la mañana del domingo 716 detenidos en todo Chile y dos mujeres muertas tras el incendio en un supermercado en el sur de Santiago, según un balance oficial. El tercer muerto es un hombre, de nacionalidad peruana, quien perdió la vida en otro incendio ocurrido en el supermercado Líder de Matucana, en el centro de Santiago.

Dos personas resultaron heridas de bala y se encontraban «graves» tras un incidente con una patrulla militar también en el sur de la ciudad en un contexto de saqueos, según afirmó Javier Iturriaga, jefe militar a cargo de la seguridad tras la instauración del estado de emergencia en cinco regiones del país.

Los incidentes, especialmente saqueos, se generaron pese a la instauración del toque de queda a partir de las 22 horas en medio del estado de emergencia, medida se estudia aplicar también este domingo en esas cinco regiones, agregó Iturriega en un mensaje público.

«Es muy triste todo lo que está pasando, pero la gente está indignada porque no la escuchan», dice a la AFP Antonia, de 26 años, en el centro de Santiago, que mostraba imágenes dantescas de destrucción, con semáforos en el suelo, restos de autobuses quemados, comercios saqueados y miles de piedras y palos sobre las calles.

«Me sorprendió; pensábamos que todo estaba tranquilo y que podíamos estar tranquilos acá y pasa esto, es increíble. Es preocupante, porque venimos de Venezuela con una situación similar», dice el venezolano Kendrick Chourio, de 31 años, que arribó a Chile hace seis meses.

Las protestas estallaron con furia el viernes en Santiago en contra del alza de las tarifas del metro -una medida que el gobierno revirtió el sábado-, pero luego se fueron haciendo eco de muchas otras reivindicaciones en una sociedad que incuba desde hace años un gran descontento, y se fueron extendiendo a otras ciudades como Valparaíso y Concepción.

Bajo gritos de «basta de abusos» y con la consigna en redes sociales de «ChileDespertó», el país enfrenta extendidos reclamos contra un modelo económico en el que el acceso a la salud y a la educación es prácticamente privado, con una alta desigualdad social, bajas pensiones y un alza de los servicios básicos.

Las manifestaciones no tienen un pliego concreto de peticiones ni son lideradas por un liderazgo identificable.

Prácticamente todo el gran comercio permanece cerrado, hay escaso transporte público, en tanto había vuelos suspendidos o cancelados en el aeropuerto.

En el pequeño comercio que sí decidió abrir y en algunas gasolineras habían extensas filas para abastecerse de víveres y combustible ante el temor de que se genere un desabastecimiento y un mayor caos vuelva a generarse el lunes.

Los estudiantes llamaron a nuevas movilizaciones y se prevé una gran dificultad en los traslados, al mantenerse gran parte del metro cerrado por los daños causados el viernes en la noche.

Según el gobierno, 78 estaciones de metro sufrieron destrozos graves y tres vagones fueron incendiados, en daños valorados en más de 300 millones de dólares por el presidente de esta empresa estatal, Louis de Grange, que calculó en «meses» la reparación de algunas estaciones.

Los taxis y las diversas aplicaciones móviles de transporte -cuyas tarifas estaban por las nubes- eran por lo pronto prácticamente la única forma de movilizarse en esta cuidad de siete millones de habitantes.

El presidente Sebastián Piñera se reunirá con sus ministros y otras autoridades para discutir cómo hacer frente a las protestas, inimaginables hasta solo algunos días, cuando el mismo mandatario se refería a su país como un «oasis».

Chile tiene previsto acoger a mediados de noviembre la cumbre de líderes del Foro de Cooperación del Asia Pacífico (APEC) y en diciembre la cumbre del clima de la ONU COP 25.

La Cámara de Diputados organizó también una sesión especial este domingo. Para el lunes, la mayoría de las universidades y los colegios suspendieron sus clases.