La crisis arancelaria y comercial entre Ecuador y Colombia, en medio de la imposición de medidas recíprocas que han gravado productos de ambos países, ha tenido un impacto directo en los precios y comercio del plátano ecuatoriano, especialmente en la provincia de Manabí, una de las principales zonas productoras del país.
Desde finales de febrero de 2026, Colombia restringió el ingreso terrestre de varias subpartidas, incluido el plátano fresco y seco, tras la disputa arancelaria con Ecuador, lo que provocó que entre 30 000 y 40 000 cajas de plátano por semana quedaran represadas, sin poder llegar al mercado colombiano, que históricamente absorbía buena parte de la producción manabita.
Este excedente de oferta ha provocado un colapso del precio en el mercado interno ecuatoriano: la caja de plátano, que anteriormente se comercializaba alrededor de US $9, descendió a solo US $2, generando pérdidas significativas para los productores estimadas en cerca de $7 por caja.
Para enfrentar esta situación, productores, la industria y el Gobierno han activado una estrategia conjunta para promover el consumo nacional y evitar pérdidas mayores de la fruta. Las iniciativas incluyen:
Ferias directas al consumidor sin intermediarios para colocar el producto, especialmente en zonas como la Sierra donde el consumo de plátano es menor al de la Costa.
Acuerdos comerciales con hoteles, restaurantes y cadenas de alimentos para comprar grandes volúmenes de producto.
Campañas para incentivar el consumo interno y estrategias logísticas para transportar la fruta desde zonas como El Carmen hasta mercados como Quito.
Las autoridades también trabajan con cámaras de producción y asociaciones de plataneros para consolidar estos esfuerzos y evitar que la fruta se pierda o dañe en las fincas, lo cual implicaría pérdidas económicas aún mayores para los agricultores.











