El presidente de Colombia, Gustavo Petro, lanzó un llamado público para que se libere al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas Espinel, actualmente recluido en Ecuador, argumentando que su situación penitenciaria constituye, a su juicio, un caso de maltrato y tortura psicológica.
Mediante una publicación en su cuenta de la red social X, el mandatario colombiano acompañó su pronunciamiento con una fotografía reciente de Glas, detenido en la Cárcel del Encuentro, en la provincia de Santa Elena, Ecuador. En el mensaje, Petro afirmó que, al igual que ha exigido la libertad de presos que él considera políticos en países como Venezuela y Nicaragua, cree que “Jorge Glas debe ser liberado”, señalando que el exvicepresidente —a quien también identificó como ciudadano colombiano— padece efectos visibles de lo que calificó como “tortura psicológica”.
Desde 10 de noviembre de 2025, Glas permanece en la Cárcel del Encuentro tras haber sido trasladado desde la prisión de La Roca en Guayaquil, como parte de las medidas de cumplimiento de sus condenas. El exvicepresidente fue sentenciado en juicios por los casos de corrupción conocidos como Odebrecht y Sobornos 2012-2016, y además enfrenta una condena de 13 años por el denominado caso Reconstrucción de Manabí, sentencia que está firme en la justicia ecuatoriana.
La petición de Petro se produce en un contexto político y jurídico complejo. En septiembre de 2025 el presidente colombiano anunció públicamente que su gobierno había otorgado la nacionalidad colombiana a Jorge Glas, aunque la Cancillería de Ecuador aclaró que no ha recibido notificación oficial al respecto y que las sentencias en Ecuador siguen vigentes, manteniendo al exfuncionario bajo la jurisdicción legal de ese país.
Organizaciones defensoras de derechos humanos y parte de la defensa legal de Glas han argumentado que las condiciones en que se encuentra recluido han afectado su salud física y mental, e incluso presentaron recursos de hábeas corpus para que sea hospitalizado. Sin embargo, un juez en Santa Elena negó recientemente ese recurso, y las instancias judiciales correspondientes han ratificado su situación penitenciaria conforme al proceso legal vigente.
El pronunciamiento de Petro ha generado reacciones diplomáticas y políticas en Ecuador y Colombia, tanto por la naturaleza del llamado como por la interpretación de las condiciones carcelarias de Glas, cuyos procedimientos legales han sido revisados y avalados por instancias judiciales ecuatorianas independientes a los discursos de carácter político emitidos desde el extranjero.
Este nuevo llamado de Petro abre un capítulo de debate entre ambos países respecto a la situación legal y de derechos humanos de un exalto funcionario que enfrenta condenas en Ecuador, mientras su figura se mantiene en el centro de disputas políticas y jurídicas entre corrientes ideológicas de la región.











