El presidente de Colombia, Gustavo Petro, aseguró que percibe una “amenaza real” de acción militar por parte de Estados Unidos contra Colombia, en el contexto de la reciente intervención estadounidense en Venezuela, que resultó en la captura y traslado de su presidente, Nicolás Maduro.
En declaraciones a la BBC, Petro afirmó que Estados Unidos ha estado tratando a otros países como si formaran parte de un “imperio”, y advirtió que tal postura podría aislar internacionalmente a la primera potencia mundial.
La tensión entre ambos mandatarios aumentó después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, comentara que una operación militar en Colombia “suena bien” y también advirtiera a Petro de que debe “vigilar su trasero”.
Petro reveló que tuvo una llamada telefónica con Trump que duró cerca de una hora, en la que discutieron temas como el narcotráfico, la situación en Venezuela y la relación de Estados Unidos con América Latina. A pesar de ello, el mandatario colombiano sostuvo que el diálogo por sí solo no elimina la percepción de amenaza.
El presidente colombiano también criticó duramente las políticas migratorias estadounidenses y acusó al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de comportarse como “brigadas nazis”, en referencia a la ampliación de funciones de esa agencia en Estados Unidos.
Posición sobre defensa y diplomacia
Al ser consultado sobre cómo se defendería Colombia en caso de una intervención militar, Petro expresó que prefiere el diálogo, pero subrayó que:
“La historia de Colombia muestra cómo ha respondido frente a grandes ejércitos… No se trata de confrontar un gran Ejército con armas que no tenemos. En cambio, confiamos en las masas, nuestras montañas y nuestras selvas.”
El mandatario también enfatizó que la eliminación de la amenaza depende del progreso en las negociaciones entre los dos países.
Contexto de la tensión
La percepción de amenaza se produce en medio de una escalada de tensiones regionales tras un operativo militar técnico de Estados Unidos que afectó directamente al gobierno de Venezuela. Esa acción ha generado reacciones diversas en América Latina, con críticas sobre soberanía, intervención extranjera y legalidad internacional.
Aunque Petro ha enfatizado su preferencia por soluciones diplomáticas, la situación refleja un clima de alta tensión geopolítica en el hemisferio occidental y pone a prueba las relaciones tradicionales entre Colombia y Estados Unidos.











