La Organización de las Naciones Unidas, a través de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), advirtió que los últimos 11 años, entre 2015 y 2025, han sido los más calurosos jamás registrados en la historia del planeta.
El informe sobre el Estado Global del Clima revela que 2024 se mantiene como el año más cálido, mientras que 2025 ocupa el segundo o tercer lugar, consolidando una tendencia preocupante de aumento sostenido de las temperaturas.
Según los datos, la temperatura media global se ubicó aproximadamente 1,43 °C por encima de los niveles preindustriales, acercándose peligrosamente al límite de 1,5 °C establecido en acuerdos internacionales para evitar impactos climáticos severos.
El secretario general de la ONU, António Guterres, enfatizó que esta repetición de récords no es casualidad, sino una señal clara de la urgencia de tomar acciones frente al cambio climático.
El informe también señala que el calentamiento responde a un desequilibrio energético del planeta, ya que la Tierra está absorbiendo más energía del Sol de la que libera. Este fenómeno se ha intensificado en las últimas décadas debido al aumento de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono, metano y óxido nitroso.
Además, se advierte que el calor acumulado en los océanos ha alcanzado niveles récord, lo que está provocando impactos como el aumento del nivel del mar, el derretimiento de glaciares y la intensificación de fenómenos climáticos extremos.
Entre las consecuencias más preocupantes están la pérdida de biodiversidad, el deterioro de ecosistemas marinos y la reducción de la capacidad de los océanos para absorber dióxido de carbono, lo que agrava aún más el calentamiento global.
Este escenario confirma que el planeta atraviesa una fase crítica, en la que los efectos del cambio climático ya no son una proyección futura, sino una realidad presente.











