El 25 de abril, se informó el fallecimiento de la bebé palestina que fue rescatada del vientre de su madre muerta tras un ataque israelí al sur de Gaza. La bebé tenía 7 meses y medio de formación en el embarazo, pero nació en estado crítico pesando 1,4 kg y con dificultades para respirar.
Su nombre era Sabreen al-Sakani, en honor a su madre, y ahora forma parte de los 16 niños fallecidos por los ataque aéreos en Rafah. Varias viviendas fueron afectadas, incluyendo la de su familia.
Su madre y padre perdieron la vida, pero cuando llegaron los rescatistas, la bebé aún tenía signos vitales. Tras realizarse una cesárea de emergencia, la niña estuvo en una incubadora y resistió 4 días hasta que falleció por su estado crítico.