Ecuador

Multitud de fieles despide con misas y recuerdos al monseñor Arregui, pastor cercano y referente espiritual

Este 6 de febrero de 2026, cientos de fieles católicos acudieron a la Catedral Metropolitana de Guayaquil para acompañar el velorio y despedida de monseñor Antonio Arregui Yarza, arzobispo emérito de la ciudad portuaria, cuyo fallecimiento fue confirmado el jueves 5 de febrero.

Los restos del religioso se encuentran expuestos en la nave central de la Catedral, rodeados de flores y acompañado de un retrato, mientras los feligreses participan en misas de cuerpo presente programadas durante el día, en un ambiente de recogimiento espiritual y profunda emotividad.

La velación se realiza de forma ininterrumpida hasta el sábado 7 de febrero, cuando se celebrará la misa exequial a las 12:00, presidida por el cardenal Luis Cabrera, arzobispo actual de Guayaquil.

Recuerdos y despedidas

Varias personas compartieron recuerdos personales con Arregui, resaltando su cercanía pastoral y su palabra de aliento en momentos difíciles. Una fiel recordó una misa que presidió el monseñor cuando ella salía de quimioterapia, y cómo sus palabras le brindaron consuelo y paz.

Otras expresiones de gratitud de los asistentes incluyeron frases como “Gracias por sus consejos y su ejemplo de servicio” y “Legado de fe y humanidad”, reflejando el impacto de su labor pastoral en la vida de la comunidad.

Desde el día de su fallecimiento, la Catedral ha sido un punto de encuentro para quienes desean orar junto al féretro del monseñor, incluidas familias completas que se acercan para dar el último adiós a quien fue un referente espiritual y social en Guayaquil durante décadas.

Legado de servicio

Antonio Arregui fue arzobispo de Guayaquil entre 2003 y 2015, y tras su renuncia, mantenía el título de arzobispo emérito. Fue reconocido en vida por su liderazgo pastoral, su dedicación a la comunidad y su rol en diversas iniciativas sociales de la Iglesia, así como por ser un puente de diálogo en momentos relevantes para la sociedad guayaquileña.

Su fallecimiento fue lamentado públicamente por diversas instituciones y líderes sociales que destacaron su aporte no solo al ámbito espiritual, sino también al bienestar y la cohesión comunitaria de Guayaquil.

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