El Miércoles de Ceniza, que este año se conmemora el 18 de febrero de 2026, marca el inicio del periodo de Cuaresma dentro de la tradición cristiana, especialmente en la Iglesia Católica y otras denominaciones cristianas occidentales.
Esta fecha, que sigue inmediatamente al feriado de Carnaval, representa una jornada de ayuno, abstinencia de carne y penitencia, donde los fieles son llamados a la reflexión espiritual y al arrepentimiento como preparación para la Semana Santa y la celebración de la resurrección de Jesús.
La práctica central del Miércoles de Ceniza es la imposición de ceniza en la frente de los creyentes durante las misas o servicios litúrgicos. Las cenizas utilizadas provienen de la quema de los ramos bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior y se colocan en forma de cruz como signo de humildad y reconocimiento de la fragilidad humana.
Tradicionalmente, mientras se imparten las cenizas, el sacerdote pronuncia frases como “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás” o “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”, que simbolizan la mortalidad humana y la necesidad de conversión interior.
La Cuaresma que comienza este día comprende 40 días (sin contar los domingos) de práctica de ayuno, oración y limosna, en recuerdo de los 40 días que, según la tradición bíblica, Jesús pasó en el desierto llevando a cabo su ayuno y resistencia a las tentaciones.
Entre las costumbres asociadas a esta jornada litúrgica está también la abstinencia de carne, una práctica de penitencia que se observa especialmente en el Miércoles de Ceniza y los viernes durante el periodo cuaresmal, aunque no todos los fieles están obligados a seguirla estrictamente según la disciplina actual de la Iglesia.
Aunque esta celebración tiene un carácter principalmente religioso, su conmemoración suele reunir a comunidades de fieles en iglesias y templos, y marca formalmente el fin de las festividades carnestolendas y el comienzo de una etapa espiritual más sobria del calendario litúrgico.











