Las intensas lluvias e inundaciones que afectan a Ecuador no solo han dejado daños materiales, sino también una alerta sanitaria por el aumento de enfermedades tropicales como el dengue y la leptospirosis.
Según datos del Ministerio de Salud, en lo que va de 2026 se han registrado 4.565 casos de dengue y 146 contagios de leptospirosis a nivel nacional, cifras que evidencian un incremento ligado a la temporada invernal.
El principal factor de riesgo es el estancamiento de aguas contaminadas, que se convierte en un foco ideal para la proliferación de mosquitos y bacterias. Esto ha generado preocupación en varias zonas del país, especialmente en cantones afectados por inundaciones prolongadas.
En ciudades como Babahoyo, en la provincia de Los Ríos, los habitantes han tenido que convivir durante semanas con calles anegadas, lo que ha provocado afecciones en la piel, infecciones y enfermedades gastrointestinales.
Los centros de salud reportan una alta demanda de atención, con niños y adultos mayores entre los más afectados, mientras médicos advierten que la acumulación de basura, moscas y roedores incrementa el riesgo de contagios.
En Guayaquil también se evidencia un aumento significativo de dengue: 127 casos entre enero y marzo de 2026, frente a 25 en el mismo periodo del año anterior, lo que representa un incremento de más del 400 %.
Autoridades sanitarias han emitido recomendaciones urgentes como evitar el contacto con aguas estancadas, eliminar criaderos de mosquitos y acudir inmediatamente a un centro médico ante síntomas como fiebre, dolor corporal o irritaciones en la piel.
Este escenario refleja una nueva fase de la emergencia invernal en Ecuador, donde las consecuencias sanitarias comienzan a intensificarse tras el impacto de las lluvias en gran parte del territorio nacional.











