Kosovo ha empezado a recibir a los primeros migrantes deportados por Estados Unidos, como parte de un acuerdo de un año que permite la reubicación temporal de hasta 50 personas, informó el primer ministro en funciones, Albin Kurti.
“Estamos aceptando a aquellos que Estados Unidos no quiere en su territorio”, afirmó Kurti en una entrevista difundida por la cadena Kanal 10, detallando que “uno o dos de ellos están aquí ahora” y que el compromiso de Pristina es acoger a un máximo de 50 personas en total.
El acuerdo permite que nacionales de terceros países permanezcan temporalmente en Kosovo hasta que se facilite su retorno a sus lugares de origen. Kurti hizo público el convenio en junio, señalando que Kosovo tendrá la facultad de seleccionar a los migrantes de un listado proporcionado por Washington.
Aunque es uno de los países más pobres de Europa, Kosovo justificó el acuerdo como un gesto de gratitud hacia Estados Unidos, que ha sido un aliado clave desde su declaración de independencia unilateral de Serbia en 2008.
Este no es el primer precedente. En 2021, el país recibió de forma temporal a unos 1.900 ciudadanos afganos evacuados tras el retorno de los talibanes al poder. Kurti recordó este episodio al indicar: “Cuando nos pidieron aceptar refugiados de Afganistán, inmediatamente dijimos ‘sí’”.
Además, en 2022, Kosovo ratificó un convenio para arrendar 300 celdas de la prisión de Gjilan a Dinamarca para alojar reclusos extranjeros que serían deportados tras cumplir condena, a cambio de más de 200 millones de euros.
La llegada de los migrantes se produce en un contexto político complejo. El partido de Kurti ganó las elecciones celebradas en febrero, pero su gobierno no logró el apoyo parlamentario, por lo que el país irá nuevamente a las urnas el 28 de diciembre.
Tanto Estados Unidos como la Unión Europea han criticado algunas decisiones de Kurti orientadas a reforzar la soberanía kosovar en el norte del país, zona habitada mayoritariamente por serbios, las cuales fueron tomadas sin el respaldo de sus aliados.
Desde 2021, las tensiones entre Kosovo y Serbia se han intensificado debido a estas medidas y a la persistente negativa de Belgrado a reconocer la independencia kosovar, generando protestas y episodios de violencia en la región.











