Japón reactivó este miércoles la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, considerada la mayor planta nuclear del mundo por capacidad instalada, al poner en funcionamiento el reactor número 6, marcando su primera operación desde el desastre nuclear de Fukushima en marzo de 2011.
La planta, ubicada en la prefectura de Niigata (noroeste de Japón), permanece operada por Tokyo Electric Power Company (TEPCO), la misma empresa que gestionaba Fukushima Daiichi cuando el terremoto y tsunami provocaron el colapso del sistema de refrigeración y la fusión de los núcleos de varios reactores hace 15 años.
El reinicio de la planta se concretó tras recibir las autoridades regulatorias y gubernamentales japonés el visto bueno para volver a operar uno de los siete reactores del complejo, que en su totalidad tiene una capacidad de alrededor de 8,2 gigavatios (GW) cuando está completamente activo, lo que la convierte en la instalación nuclear de mayor potencia del mundo.
Proceso técnico y demora inicial
El reinicio estaba programado inicialmente para el martes, pero un mal funcionamiento en un sistema de alarma de barras de control detectado durante pruebas técnicas obligó a retrasar la operación por 24 horas. Una vez subsanado el problema, TEPCO procedió a poner en marcha el reactor en la tarde del miércoles, según comunicó la compañía.
El reactor 6, de aproximadamente 1,3 GW de capacidad, había completado la carga de combustible nuclear en junio pasado y logró los permisos necesarios tras una revisión técnica y regulatoria. Se espera que el reactor alcance su estado de operación comercial plena hacia finales de febrero, tras completar las pruebas finales de funcionamiento.
Debate público y oposición local
La decisión ha reavivado el debate sobre la seguridad nuclear en Japón. Una encuesta reciente en la prefectura de Niigata mostró que el 60 % de los residentes se oponía a la reactivación de la planta, citando preocupaciones por la seguridad sísmica y los riesgos de otro accidente, especialmente en una nación altamente expuesta a terremotos y tsunamis.
Manifestaciones contra el reinicio se llevaron a cabo durante los días previos frente a la planta, donde pobladores expresaron su temor a sufrir consecuencias similares a las vividas en Fukushima hace más de una década.
Estrategia energética y contexto nacional
Japón vivió un apagón nuclear total tras el desastre de Fukushima, con todos sus reactores fuera de servicio entre 2011 y 2015 mientras se revisaron protocolos, normas de seguridad y regulaciones del sector. En los últimos años, las autoridades han promovido una reactivación gradual de unidades nucleares como parte de una estrategia para reforzar la seguridad energética, reducir la dependencia de combustibles fósiles importados y disminuir emisiones de carbono, objetivos clave en la política energética nacional.
El reinicio de Kashiwazaki-Kariwa es considerado un hito simbólico en esta política, ya que no solo representa la recuperación tecnológica tras el peor accidente nuclear en la historia reciente, sino también el retorno de TEPCO a la operación nuclear práctica después de años de restricción y supervisión más estricta.
Perspectiva futura
Si bien esta reactivación podría allanar el camino para que otros reactores de gran capacidad vuelvan a operar, la cuestión de la energía nuclear sigue dividida entre quienes la ven como una solución viable para garantizar suministro constante y quienes la consideran un riesgo inaceptable, especialmente en zonas geológicamente activas.











