Las intensas lluvias que azotan Ecuador desde principios de 2026 han generado una ola de emergencias climáticas, con eventos adversos que incluyen inundaciones, desbordamientos de ríos, deslizamientos de tierra y daños en infraestructura, según los últimos informes oficiales de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR).
Desde el 1 de enero hasta el 18 de febrero de 2026, el país registró más de 730 eventos adversos por lluvias en 23 provincias, con un balance de más de 5 600 personas impactadas —entre afectados y damnificados—, incluidas **más de 1 500 personas solo en Esmeraldas y otras zonas costeras— como parte de la acción directa del temporal invernal.
El desglose de la SNGR indica que deslizamientos e inundaciones fueron los fenómenos más frecuentes, seguidos de lluvias intensas que contribuyeron a bloqueos en carreteras, daños en viviendas y afectaciones en servicios básicos.
Regiones como Esmeraldas, El Oro, Guayas, Los Ríos y otras del litoral ecuatoriano, así como zonas de la Sierra y la Amazonía, han visto incrementada la ocurrencia de eventos extremos, lo que ha obligado a mantener alertas y comités de emergencia activados con labores de evacuación preventiva, monitoreo de ríos y atención inmediata a las familias afectadas.
La sequía previa dio paso a un fenómeno climático más severo, impulsado por condiciones oceánicas que intensifican las precipitaciones, lo que ha llevado a las autoridades a recomendar a la población extremar precauciones, evitar cruzar ríos crecidos y seguir las indicaciones de los organismos de gestión de riesgo.
Aunque las cifras oficiales muestran miles de personas afectadas, el número de damnificados continúa en aumento debido a la persistencia de las lluvias, lo que mantiene a la mayor parte del país en estado de alerta hidrometeorológica y operativos de respuesta activa.











