Con la colocación de la primera piedra se dio inicio formal a la ampliación a cuatro carriles de la vía Alóag–Santo Domingo, una de las principales arterias que conecta la Sierra con la Costa ecuatoriana.
La obra se concentra en el tramo Unión del Toachi-KFC, dentro de la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas, y busca descongestionar el tránsito de vehículos ligeros y pesados que diariamente circulan entre estas dos regiones del país, que suman entre 7 000 y 10 000 vehículos al día.
Inversión y financiamiento
El proyecto cuenta con una inversión total de $26 387 453,81, que será financiada exclusivamente con los recursos recaudados por el peaje ubicado en la vía, y ejecutado por el Gobierno Provincial con supervisión de una veeduría ciudadana destinada a garantizar la correcta ejecución de los trabajos.
La prefecta de Santo Domingo de los Tsáchilas, Johana Núñez, destacó que la ampliación representa un paso importante para mejorar la conectividad interprovincial y promover el desarrollo económico tanto de la provincia como de las regiones vecinas.
Alcance del proyecto
La carretera tiene una longitud total de 101 km entre Pichincha y Santo Domingo, de los cuales 30 km están en territorio tsáchila y 72 km en Pichincha. La actual intervención se concentra en uno de los tramos más vitales para el flujo de transporte interregional.
Este corredor es uno de los principales ejes logísticos entre la Costa y la Sierra, facilitando la movilización de personas, bienes y servicios entre las dos zonas más dinámicas del país.
Historial de la obra y retos pasados
La ampliación de esta carretera ha enfrentado conflictos jurídicos y administrativos prolongados que retrasaron su avance durante varios años. Un fallo de la Corte Constitucional en diciembre de 2024 despejó obstáculos legales al dejar sin efecto diversas acciones de protección que impedían la ejecución del proyecto, lo que permitió que se retomaran los trabajos oficialmente.
Plazos de ejecución
Según la planificación presentada por las autoridades, la obra estará lista en aproximadamente tres años, contando desde la colocación de la piedra fundamental y el inicio formal de los trabajos, con monitoreo permanente por parte de la veeduría ciudadana que acompañará el proceso.
La ampliación a cuatro carriles disminuirá la congestión vehicular, acelerará los tiempos de viaje entre Quito y Santo Domingo, e impulsará el desarrollo económico y logístico de las regiones involucradas. También se espera un impacto positivo en la seguridad vial, al reducir puntos de conflicto y mejorar la infraestructura para el transporte.
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