El Gobierno de Ecuador anunció la contratación de 920 megavatios (MW) de generación térmica, con el objetivo de reforzar el sistema eléctrico nacional y evitar nuevos cortes de energía.
La medida será ejecutada por el Ministerio de Ambiente y Energía junto a la Corporación Eléctrica del Ecuador (CELEC), y busca que esta nueva capacidad entre en funcionamiento durante el 2026.
Este tipo de generación utiliza combustibles como diésel para producir electricidad, lo que permite contar con energía constante, independientemente de factores climáticos como las lluvias.
El plan contempla dos estrategias principales:
🔹 Arrendamiento de energía (525 MW)
Se instalarán equipos de rápida implementación con una inversión de aproximadamente 315 millones de dólares, distribuidos en varias zonas del país.
🔹 Compra y modernización (395 MW)
Se destinarán cerca de 381 millones de dólares para adquirir nueva infraestructura y reemplazar maquinaria obsoleta en centrales eléctricas.
En total, la inversión supera los 696 millones de dólares, en un intento por fortalecer la capacidad energética del país.
Este proyecto surge en medio de un contexto complejo, donde varias ciudades han enfrentado apagones e inestabilidad eléctrica, agravados por la alta dependencia de la generación hidroeléctrica.
Y es que Ecuador depende en gran medida de las lluvias para producir energía. Cuando hay sequías o baja generación, el país suele recurrir a la importación de electricidad, especialmente desde Colombia, una opción que se ha visto afectada por tensiones recientes.
Según proyecciones oficiales, la demanda eléctrica crece entre 4% y 5% anual, impulsada por sectores como la minería, hidrocarburos y el avance tecnológico.
Por ello, el Gobierno busca garantizar un suministro estable y avanzar hacia una mayor soberanía energética, reduciendo la dependencia externa y el riesgo de apagones.
A futuro, se espera que la generación arrendada sea temporal, ya que será reemplazada progresivamente por infraestructura propia del país.






