El actual presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, Francisco Egas, oficializó la inscripción de su candidatura para continuar liderando el organismo en el periodo 2027-2031. El registro se realizó dentro del calendario electoral que culminará con los comicios previstos para el 17 de marzo de 2026.
Egas anunció la postulación a través de sus redes sociales, donde afirmó que cuenta con un respaldo mayoritario dentro del padrón electoral de la FEF. Según su mensaje, “el 78 % del padrón respalda este proyecto, avalado por la FIFA y la CONMEBOL”, destacando la gestión institucional y los resultados deportivos alcanzados bajo su dirección.
En su plataforma de reelección, Egas enfatizó la continuidad institucional: “Continuaremos fortaleciendo lo que funciona y mejorando lo que falta, siempre con pasión y compromiso por el fútbol ecuatoriano”.
La lista inscrita para el proceso electoral incluye, además de Egas como presidente, a Selim Doumet como vicepresidente y una planilla de vocales que acompañarán la gestión en caso de resultar electos.
Debate jurídico y oposición interna
La candidatura de Egas ha generado un intenso debate en el entorno deportivo y jurídico. El sustento principal de su aspiración se basa en una reforma estatutaria aprobada en 2023, cuya interpretación indica que su mandato actual (2023-2027) sería considerado como el primero bajo el nuevo marco legal, habilitándolo para optar a un nuevo periodo.
Sin embargo, dirigentes opositores han puesto en duda esta lectura. El también candidato Esteban Paz calificó la postulación de “ilegítima e incumplida” con la ley y los estatutos, y anunciaron que presentarán impugnaciones y peritajes caligráficos para cuestionar la validez del proceso electoral.
A su vez, especialistas en derecho deportivo señalan que la normativa nacional y los estatutos de la FEF limitarían la posibilidad de una tercera reelección, un punto que podría trasladarse a instancias legales si prosperan recursos ante tribunales o autoridades deportivas.
El proceso electoral de la FEF será un momento clave para definir la continuidad o el cambio en la conducción del fútbol ecuatoriano, con una disputa marcada tanto por cuestiones institucionales como por interpretaciones legales.











