Ecuador cuenta actualmente con reservas de agua suficientes para garantizar el suministro eléctrico por aproximadamente 45 días, es decir, hasta mediados de febrero, según coinciden expertos en el sector energético. Sin embargo, advierten que, si la falta de lluvias persiste, el panorama podría cambiar y derivar en cortes de energía.
La ausencia de precipitaciones ha generado preocupación en la población, aunque el Gobierno ha reiterado que “no existe riesgo de apagones”. En la misma línea, el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) sostiene que la escasez de lluvias no implica una sequía formal y anunció que hasta el domingo 11 de enero se prevén lluvias de intensidad variable, principalmente en el norte e interior del Litoral y la Amazonía.
No obstante, expertos consultados advierten que los niveles de los embalses hidroeléctricos, especialmente el de Mazar, han disminuido de forma sostenida.
Marcelo Cabrera, coordinador de la maestría en Energías Renovables de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), explicó que en diciembre se evidenció una baja en la cota de las hidroeléctricas, lo que generó un déficit aproximado de 860 megavatios (MW). Para compensarlo, el país recurrió a termoeléctricas que no operaban al 100 % y a la importación de energía desde Colombia.
Por su parte, Iván Endara, docente e investigador de la Facultad de Ingeniería en Electricidad y Computación de la Espol, señaló que Ecuador se encuentra actualmente al límite de su capacidad termoeléctrica, además de depender de la compra de energía externa.
La ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, indicó que el pico más alto de demanda en 2026 se registró el 7 de enero, con una disponibilidad de 5.518 MW y una potencia efectiva de 6.428 MW, cifras que, según el Gobierno, garantizan el abastecimiento.
Endara recordó que el país atraviesa su época normal de estiaje, que se extiende hasta marzo, y subrayó que, aunque la sequía es más intensa de lo previsto, no resulta sorpresiva para la planificación energética. “Sí se tiene suficiente reserva para aguantar mes y medio, pero pasada esa fecha, si no hay lluvias, se verán cortes de luz”, advirtió.
Cabrera añadió que la matriz energética ecuatoriana continúa dependiendo en gran medida de las hidroeléctricas, lo que vuelve complejo anticipar escenarios a mediano plazo, debido a la incertidumbre climática.
Según datos de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), la cota del embalse Mazar se ubicó el jueves 8 de enero en 2.137,25 metros sobre el nivel del mar. El nivel mínimo operativo es de 2.098 m.s.n.m., mientras que descender a 2.115 m.s.n.m. representa un estado de emergencia, que obligaría a aplicar cortes preventivos.
Endara alertó además que el embalse pierde cerca de un metro diario, lo que deja un margen de 20 a 25 días adicionales antes de ingresar a una situación crítica, si no se incrementa el caudal por lluvias.
Pese a ello, la ministra Manzano defendió la gestión del Gobierno: “En 2024 no había lluvias ni energía; en 2026 no hay lluvias, pero sí hay energía. Eso significa que se logró mantener el embalse Mazar al tope durante todo el año pasado”.











