El fenómeno de El Niño puede ser anticipado por la comunidad científica con meses de anticipación, pero aún no es posible determinar con precisión la magnitud ni el impacto que tendrá en cada región, según expertos en climatología.
Especialistas señalan que los modelos climáticos actuales permiten identificar condiciones oceánicas y atmosféricas que anuncian la llegada de este evento, como el calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico.
Sin embargo, la intensidad del fenómeno —es decir, si será débil, moderado o fuerte— y sus efectos específicos, como lluvias intensas, inundaciones o sequías, dependen de múltiples variables que aún no pueden modelarse con exactitud.
En Ecuador, este fenómeno tiene un impacto directo, especialmente en la región Costa, donde puede provocar lluvias intensas, desbordamientos de ríos y afectaciones a la infraestructura y la producción agrícola.
Los expertos también advierten que el cambio climático añade un nivel adicional de incertidumbre, ya que puede alterar los patrones tradicionales de El Niño, haciendo más difícil prever sus consecuencias.
Por ello, las autoridades recomiendan mantener planes de prevención y respuesta, incluso cuando no se tenga certeza sobre la magnitud del evento, con el fin de reducir riesgos y proteger a la población.
En este contexto, Ecuador se mantiene en constante monitoreo de las condiciones oceánicas, a la espera de señales más claras que permitan anticipar posibles escenarios climáticos en los próximos meses.