Lo que fue difundido por el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, como un video de éxito militar donde se “bombardeaba a narcoterroristas en tierra“, está hoy bajo la lupa internacional. Una investigación publicada por The New York Times (NYT), plantea que el ataque del pasado 6 de marzo en la localidad de San Martín, Sucumbíos, no destruyó un campamento del grupo armado “Comandos de la Frontera”, sino una finca ganadera de 350 acres.
El reportaje, basado en visitas al sitio, títulos de propiedad y entrevistas con trabajadores, confronta la narrativa oficial de los ejércitos de Ecuador y Estados Unidos. Según el diario neoyorquino, la operación —que pretendía mostrar la fuerza de la nueva alianza militar entre Quito y Washington— presenta indicios de graves errores de inteligencia y posibles violaciones a los derechos humanos.
Quizás la parte más alarmante de la investigación del medio norteamericano, recoge los testimonios de cuatro trabajadores de la finca. Los hombres relataron haber sido retenidos por soldados ecuatorianos, golpeados con las culatas de las armas, sometidos a asfixia en barriles de agua y a descargas eléctricas con pistolas aturdidoras antes de ser liberados con amenazas de muerte si regresaban a Ecuador.
A pesar de que las Fuerzas Armadas suelen exhibir fotos de armas y droga incautada, en este operativo específico no se presentaron pruebas materiales de las “actividades ilícitas”. El coronel retirado Mario Pazmiño, exdirector de inteligencia, confirmó al diario neoyorquino que, las fuerzas ecuatorianas destruyeron la propiedad bajo el protocolo de eliminar cualquier sitio sospechoso de ser usado por grupos colombianos, aunque los habitantes de San Martín sostienen que los soldados actúan con impunidad bajo la sospecha constante de que los campesinos son cómplices de los grupos armados.











