Ecuatorianos celebran el Día de Difuntos en medio de tradiciones y costumbres Ecuatorianos celebran el Día de Difuntos en medio de tradiciones y costumbres
El 2 de noviembre de cada año se celebra el Día de los Difuntos, fecha de singular importancia en el calendario de nuestras fiestas... Ecuatorianos celebran el Día de Difuntos en medio de tradiciones y costumbres

El 2 de noviembre de cada año se celebra el Día de los Difuntos, fecha de singular importancia en el calendario de nuestras fiestas populares que se caracterizan por una mezcla de tradiciones y costumbres ancestrales.

En ciertas comunidades indígenas sus habitantes van al cementerio a visitar a sus muertos, familiares y seres queridos, con los que simbólicamente comparten los alimentos que llevan, comiendo en el mismo lugar de las tumbas, ritual que se realiza con la creencia de que la muerte es un mero paso a otra vida similar a ésta.

Son reconocidos por estas tradiciones el cementerio de Calderón, que se encuentra a 30 minutos de Quito, así como el de Otavalo y Cotacachi, en la provincia de Imbabura.

En Ambato se realiza también una feria de artesanías, en la que se acostumbra regalar juguetes artesanales a los niños, razón por la que tomado el nombre de “Navidad Chiquita”.

En estas fechas como parte de un rito ancestral se elabora y se consume la colada morada es una de las tradiciones gastronómicas que perduran en el Ecuador como una costumbre que no se limita a consumirla en conmemoración del día de los difuntos, porque en su preparación se denota una ritualidad que permite mantener vigente la receta.

Para el chef Carlos Gallardo, la colada morada es un alimento que expresa el mestizaje propio de nuestra ciudad y es una simbiosis de la forma de ser de quiteños y ecuatorianos, porque “somos personas que recordamos aromas y sabores de la familia, de manera especial aquellos que elaboran las madres y las abuelas”, remarca el chef quiteño.

Igualmente, Pablo Cuvi, escritor y conocedor de la gastronomía ecuatoriana, afirma que la colada morada representa el plato más tradicional de la cocina quiteña, porque tiene su origen en el ancestro aborigen, mantiene la costumbre de consumirla el día de difuntos y durante siglos es una preparación casera que genera un motivo para que toda la familia se reúna, se visite los cementerios y se regrese a los hogares para sentarse a la mesa y beber la colada.

El consumo de la colada morada durante la celebración del Día de los Difuntos se convierte en una importante expresión del sincretismo cultural en Ecuador, expresado por una deliciosa bebida acompañada por unas bellas y deliciosas “guaguas de pan”, productos que reflejan una fusión de costumbres, sabores e historias.