En un paso clave para fortalecer la seguridad fitosanitaria del sector bananero, Ecuador y Brasil acordaron avanzar en un programa de mejoramiento genético del banano Cavendish con el objetivo de desarrollar cultivares resistentes al hongo Fusarium raza 4 tropical (R4T) y a la enfermedad conocida como moko, dos de las amenazas más severas para este cultivo estratégico.
La carta de intención fue suscrita por la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE) junto con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), en el marco del Foro Económico Internacional 2026 desarrollado en Panamá.
Objetivo del programa
El proyecto, que tiene una inversión cercana a USD 1 497 090,91, busca estructurar un programa científico de mejoramiento genético aplicado sobre el banano Cavendish. La meta es desarrollar y validar variedades tolerantes tanto al Fusarium R4T —considerado uno de los patógenos más devastadores para el cultivo— como a la moko bacteriana, sin sacrificar el rendimiento ni la calidad requerida por los mercados internacionales.
José Antonio Hidalgo, director ejecutivo de AEBE, explicó que el Cavendish sigue siendo un activo agrícola de enorme importancia para América Latina y, en particular, para Ecuador, país que se mantiene como principal exportador mundial de esta fruta. El apoyo de CAF y Embrapa permitirá reforzar capacidades técnicas y acelerar los resultados en diferentes horizontes temporales.
Contexto fitosanitario
La decisión de impulsar el mejoramiento genético responde a la presión creciente de enfermedades fitosanitarias que comprometen la estabilidad y sostenibilidad del banano a nivel regional. En Ecuador, la presencia del Fusarium R4T fue oficialmente confirmada en diciembre de 2025, tras un brote sospechoso detectado en septiembre de ese mismo año en una finca de la provincia de El Oro.
Tanto el Fusarium R4T como el moko han generado alarma en los gremios productivos por su capacidad de afectar profundamente la producción y las exportaciones, y por la dificultad de controlar estas plagas con métodos tradicionales de manejo fitosanitario.
Cooperación regional
El proyecto pretende fortalecer la cooperación científica internacional, combinando enfoques tecnológicos para generar resultados en el corto, mediano y largo plazo. Además de contribuir con soluciones genéticas, la alianza facilitará la transferencia de conocimientos y capacidades técnicas entre las instituciones que participan en el programa.
Los beneficios esperados incluyen no solo una mayor resiliencia del banano frente a plagas, sino también la protección de empleos agrícolas, ingresos de exportación y sostenibilidad económica del sector, un rubro clave para Ecuador y su presencia en los mercados globales.
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