El Gobierno del Ecuador publicó recientemente la Estrategia para el Fomento del Desarrollo y Uso Ético y Responsable de la Inteligencia Artificial, un plan que se implementará entre 2025 y 2029 con el objetivo de impulsar el desarrollo, la adopción segura y la integración responsable de tecnologías basadas en inteligencia artificial en diversos sectores del país.
El documento, oficializado en el Registro Oficial del 19 de enero de 2026, fue trabajado desde octubre de 2024 y plantea tres ejes estratégicos que guían la hoja de ruta nacional: gobernanza de la IA, desarrollo de capacidades y tecnología, y adopción de sistemas de IA tanto en el sector público como privado y académico.
En materia educativa, la estrategia promueve la integración de contenidos de inteligencia artificial en los procesos formativos, desde la educación básica hasta la superior, con la finalidad de fortalecer las competencias tecnológicas de estudiantes y futuros profesionales. También se contempla el establecimiento de incentivos y becas para especialización en IA, tanto dentro del país como en el extranjero, con un objetivo de beneficiar hasta 10 000 personas con formación especializada antes de 2029.
Adicionalmente, el plan contempla la creación de zonas francas tecnológicas que faciliten la atracción de inversión estratégica en investigación, desarrollo e innovación centrada en tecnologías emergentes, incluyendo la inteligencia artificial. Estas zonas tienen como propósito promover la colaboración entre la academia, empresas emergentes y capital de riesgo, así como estimular proyectos de innovación con potencial global.
Entre las metas cuantificables del plan se incluye alcanzar una inversión acumulada de $200 millones en infraestructura y servicios digitales habilitantes para IA, consolidar 200 puntos digitales gratuitos equipados para uso de IA y lograr 100 proyectos de investigación en IA con publicaciones o aplicaciones prácticas antes del término de la vigencia de la estrategia.
El enfoque de esta política pública refleja el reconocimiento de la creciente importancia de la inteligencia artificial como motor de innovación, competitividad y transformación social, al tiempo que busca armonizar el desarrollo tecnológico con la protección de derechos fundamentales y principios éticos en su implementación.











