La ciudad de Manta, en la provincia de Manabí, vuelve a registrar un grave hecho de violencia. Cerca de las 19:30 del jueves 5 de febrero de 2026, sujetos armados abrieron fuego contra dos personas que se encontraban en la vía pública en el sector Urbirríos, al sur del cantón. Ambos fallecieron en el lugar tras recibir múltiples impactos de bala. La situación generó conmoción entre los vecinos del sector.
Las víctimas fueron identificadas por sus familiares como Renán Cedeño, de 34 años, y su hijo Jesús Cedeño, de 17 años. Ambos perdieron la vida a causa de los disparos, y hasta el cierre de esta edición no se reportaron detenciones relacionadas con el hecho.
Agentes de la Policía Nacional y personal de Criminalística acudieron al sitio, acordonaron la zona y levantaron indicios balísticos como parte de las diligencias investigativas para esclarecer el crimen.
Con este nuevo hecho violento, el distrito policial que comprende Manta, Montecristi y Jaramijó suma 64 muertes violentas en lo que va del 2026, un indicador que refleja el fuerte impacto de la violencia armada en la ciudad portuaria.
Este suceso se enmarca en una tendencia de creciente violencia armada en Manta que ha caracterizado los últimos años. Estudios y estadísticas oficiales muestran que Manta ha sido uno de los distritos con más muertes violentas en la provincia de Manabí, atribuibles en buena medida a enfrentamientos entre grupos delictivos que pugnan por el control territorial y actividades ilícitas como el narcotráfico, aunque las autoridades continúan investigando las causas de cada hecho puntual.
La escalada de violencia en el puerto manabita ha llevado a incrementar los esfuerzos policiales y operativos de seguridad en zonas conflictivas. Incluso, en meses recientes se desplegaron refuerzos policiales y militares para intentar frenar los crímenes e incautar armas y drogas en coordinación con operativos especiales, aunque los desafíos persisten ante la compleja dinámica de la criminalidad.
Las autoridades continúan trabajando en la identificación y captura de los responsables, mientras que la comunidad y líderes locales mantienen su reclamo por mayor presencia de seguridad y acciones más efectivas para contener la violencia en la ciudad.
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