Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Las Américas, WWF Ecuador, el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio) y la Universidad San Francisco de Quito detectó la presencia de 11 metales traza, incluidos metales pesados y metaloides, en el pescado comercializado en el mercado principal de El Coca, una de las ciudades más grandes de la Amazonía ecuatoriana. Esta situación representa una amenaza directa a la seguridad alimentaria de la región, señala Inabio.
Los investigadores, Gabriela Echevarria, Fernando Sanchez, Rafael Yunda, Jonathan Valdiviezo-Rivera y Blanca Rios-Touma, analizaron 17 especies de peces de relevancia comercial y calcularon siete índices de riesgo para la salud.
Entre los resultados obtenidos, se destaca que todas las especies superaron los límites recomendados de arsénico, mercurio y plomo, mientras que una de ellas excedió las directrices establecidas para el aluminio.
Las concentraciones de metales variaron según la especie y el río de origen: los bagres pequeños del río Payamino presentaron niveles elevados de cadmio, cromo, cobre y manganeso, posiblemente relacionados con la minería de oro aguas arriba, mientras que los bagres más grandes mostraron una mayor acumulación de mercurio y arsénico.
Los especímenes de peces incluidos en la investigación se recolectaron en los ríos Napo, Aguarico, Payamino y Putumayo, en la Amazonía norte ecuatoriana.
Las especies más abundantes fueron Pimelodus jivaro y Zungaro zungaro, con ocho especímenes cada una, seguidas de Calophysus macropterus, con seis ejemplares.
Se analizaron cuatro especímenes de Brachyplatystoma rousseauxii, Platystomatichthys sturio y Pseudoplatystoma punctifer; tres de Pinirampus pirinampu y Prochilodus nigricans; dos de Brachyplatystoma platynema, Phractocephalus hemioliopterus, Pimelodina flavipinnis, Platynematichthys notatus y Sorubim lima.
Finalmente, Brachyplatystoma juruense, Duopalatinus peruanus, Pseudoplatystoma tigrinum y Sorubimichthys planiceps fueron raros, contribuyendo solo con un espécimen cada uno.
Se ha demostrado que los metales pesados, como el mercurio (Hg), el cadmio (Cd) y el plomo (Pb), así como los metaloides como el arsénico (As), causan efectos adversos en la salud humana cuando se ingieren durante períodos prolongados.
Por ejemplo, la exposición crónica al mercurio afecta el sistema nervioso central, causando temblores y pérdida de memoria. La exposición prolongada al cadmio puede causar daño renal, particularmente disfunción tubular.
El plomo se ha asociado con la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares. El arsénico se ha vinculado con un mayor riesgo de cáncer de piel.
Para prevenir estos efectos, organizaciones como la FAO y la OMS han establecido dosis de referencia orales para la mayoría de los metales pesados y metaloides en los alimentos. Asimismo, la EPA de EE. UU. ha establecido un programa de Evaluación Integrada de Riesgos que proporciona dosis de referencia diarias y pautas para prevenir la exposición a diferentes contaminantes a través de diversas fuentes.
Inabio indica que el pescado representa una fuente principal de proteína animal para los seres humanos en todo el mundo y proporciona nutrientes esenciales como altos niveles de lípidos, vitaminas, minerales, proteínas y calcio.
Sin embargo, agrega que la intensificación de las actividades industriales, agrícolas y urbanas ha provocado una creciente contaminación de los ecosistemas acuáticos con metales pesados y otros oligoelementos.
Esta es la primera evaluación de los riesgos para la salud asociados con las concentraciones de metales pesados en el pescado vendido en el Mercado El Coca, dice Inabio.