Las lluvias en Muisne ocasionaron también la suspensión del servicio eléctrico por un tiempo de veinte horas y se restableció la noche de este jueves, relató Jairo Chila, morador.

La novedad se produjo por un deslizamiento con caída de árboles que averío la línea de transmisión entre las subestaciones El Salto y Muisne, informó CNEL EP.

Mientras en Súa, Tonchigüe y Atacames algunas casas se inundaron por la creciente de los ríos y acumulación de aguas lluvias.

Oswaldo Pinargote, dirigente del barrio Colinas del Sol, de Tonchigüe, dijo que el agua ingresó a las casas, como ha sucedido en otros inviernos.

En Quinindé se ha organizado la recolección de ayuda humanitaria para las familias que sufrieron inundaciones por la creciente del río Blanco, el lunes de esta semana.

Una de las zonas afectadas fue el recinto Bola de Oro, donde el agua subió un promedio de tres metros, según Alicia Rosado, quien con su esposo y sus tres hijos subieron a una parte alta del terreno donde viven, para salvarse.

Las familias Vivanco Baloy, Valencia Segura, Valencia Huerta, Segura Valencia, dijeron haber perdido gallinas, cerdos, sembríos de cacao, plátano, maracuyá y otros.

Stalin Valencia Segura (66 años), otro de los afectados, reveló que con sus cinco hijos, lograron salvarse con llantas que las usaron como flotadores salvavidas.

El Cuerpo de Bomberos de Esmeraldas, atendió un promedio de 70 emergencias por inundaciones y las lluvias, reveló Miguel Perea, jefe provincial bomberil.

Las alertas se reportaron a través del ECU911 en las islas Luis Vargas Torres, Roberto Luis Cervantes, Pianguapí, El Pan, El Mono, barrio Lindo, Minas, Chigüe y en Quinindé, donde los bomberos trabajaron con dos embarcaciones anfibias para el traslado de las familias en riesgo por el desbordamiento del río Blanco.

Marco Girón, jefe político, dijo que se canaliza la ayuda humanitaria con la Secretaría de Gestión de Riesgo y el MIES, pero no hay un dato oficial de familias damnificadas por la emergencia de esta semana.