La Corte Suprema de Estados Unidos analiza una de las propuestas más polémicas del presidente Donald Trump: limitar la ciudadanía por nacimiento, un derecho garantizado por la Constitución desde hace más de un siglo.
El debate se centra en una orden ejecutiva impulsada por el mandatario, que busca impedir que los hijos de inmigrantes indocumentados o con visas temporales obtengan automáticamente la ciudadanía estadounidense al nacer en ese país.
Durante la audiencia, realizada el 1 de abril de 2026, los jueces examinaron los argumentos del Gobierno, que sostiene que la Enmienda 14 —que consagra este derecho— fue creada en un contexto histórico distinto y no debería aplicarse en casos de inmigración irregular.
Sin embargo, varios magistrados, incluidos jueces conservadores, mostraron escepticismo frente a esta interpretación, señalando que la Constitución no establece las limitaciones que propone la administración Trump.
El presidente del tribunal, John Roberts, fue enfático al recordar que, aunque “el mundo ha cambiado”, la Constitución sigue siendo la misma, cuestionando así los argumentos del Gobierno.
Este caso podría tener un impacto histórico, ya que la ciudadanía por nacimiento ha sido un principio clave desde la aprobación de la Enmienda 14 en 1868, reafirmado en decisiones judiciales como el caso Wong Kim Ark de 1898.
Expertos advierten que modificar este derecho requeriría cambios constitucionales profundos, y no solo una orden ejecutiva, lo que complica la viabilidad de la propuesta.
Por ahora, la orden de Trump permanece bloqueada mientras la Corte Suprema delibera, y se espera que el fallo definitivo se conozca entre junio y julio de 2026.
La decisión podría redefinir el concepto de ciudadanía en Estados Unidos y tener repercusiones directas en millones de familias migrantes.