El proceso de remoción del alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, ya está en marcha tras la presentación de una denuncia formal, y deberá seguir una serie de pasos y plazos estrictos establecidos en el Código Orgánico de Organización Territorial (COOTAD).
De acuerdo con la normativa, una vez ingresada la denuncia, la Secretaría del Concejo Cantonal tiene dos días para remitir el expediente a la Comisión de Mesa, que será la encargada de analizar el caso.
Posteriormente, esta comisión dispone de cinco días para calificar la denuncia, es decir, verificar si cumple con los requisitos legales para continuar con el proceso.
Si el trámite es admitido, se abre una etapa probatoria de 10 días, durante la cual se presentan argumentos y evidencias. En este caso, el debate gira en torno a la supuesta ausencia del alcalde en sus funciones.
Una vez concluida esta fase, la Comisión de Mesa tiene cinco días adicionales para emitir un informe final, que será elevado al pleno del Concejo Cantonal para su resolución.
La decisión final se toma en sesión del Concejo, donde la remoción del alcalde requiere una mayoría calificada de dos tercios de los votos de los concejales.
En caso de que se apruebe la destitución, la autoridad afectada —en este caso Aquiles Álvarez— tiene tres días para apelar ante el Tribunal Contencioso Electoral (TCE), que revisará únicamente si se cumplió el debido proceso.
Este procedimiento marca una ruta clara pero rigurosa, que podría extenderse por varias semanas y definirá el futuro político del alcalde, en medio de una crisis institucional en el Municipio de Guayaquil.






