La cocaína se ha convertido en la droga con más rápido crecimiento del mercado global, superando incluso a otras sustancias en expansión, debido tanto a su creciente producción como a la diversificación de regiones donde se consume. Así lo señala el informe anual de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) publicado en Viena, Austria, este 26 de febrero de 2026.
Según el documento, la producción mundial de cocaína alcanzó más de 3 700 toneladas en 2023, lo que representa un aumento del 34 % con respecto al año anterior. Esta expansión se explica, en gran medida, por el crecimiento de cultivos ilícitos y laboratorios de producción en Colombia, país que continúa siendo un actor central en el mercado mundial de este alcaloide.
Aunque los dos principales consumidores tradicionales siguen siendo Europa y América del Norte, con Europa occidental y central destacándose por incautaciones récords, África y Asia emergen como mercados significativos para la cocaína. Regiones de África Occidental, Central y Austral han registrado un aumento considerable en el consumo, y el número de usuarios global pasó de 17 millones en 2013 a unos 25 millones en 2023, según datos de la JIFE.
En el caso de África, se observa un incremento del 48 % en incautaciones de cocaína en 2023 en comparación con 2022, lo que sugiere una mayor presencia del mercado en esa región. Asia, por su parte, también experimenta un crecimiento notable en la detección de cocaína, lo que indica que la droga, que históricamente era marginal en ese continente, está ganando terreno.
El informe también subraya la mayor sofisticación de las técnicas de ocultación utilizadas por redes criminales, como la alteración química para evadir controles de detección rutinarios o su mezcla en materiales de apariencia legal, dificultando así su identificación en puntos de control fronterizo y aduaneros.
Esta expansión global tiene impactos importantes, tanto en términos de salud pública como de seguridad, y refleja que la lucha contra el narcotráfico exige estrategias internacionales coordinadas que aborden no solo la producción, sino también las rutas de tránsito y los mercados emergentes de consumo.











