El caso del exvicepresidente Jorge Glas vuelve a generar tensiones entre Ecuador y Colombia, tras nuevas declaraciones del presidente colombiano Gustavo Petro, quien insistió en su liberación o entrega durante un encuentro con el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa en las islas Galápagos.
Según reveló Petro, durante esa reunión pidió directamente que Glas sea liberado o trasladado a Colombia, argumentando que se trata de un “preso político” y que en América no deberían existir este tipo de casos.
El mandatario colombiano también señaló que incluso compartió con la familia de Noboa durante su visita a Galápagos, donde planteó este pedido de forma personal.
Por su parte, el presidente ecuatoriano rechazó estas declaraciones y defendió la actuación de la justicia nacional, subrayando que Glas no es un preso político, sino una persona sentenciada por casos de corrupción.
Noboa fue enfático en señalar que este tipo de pronunciamientos constituyen una injerencia en asuntos internos del país y una posible vulneración al principio de no intervención entre Estados.
El pronunciamiento de Petro reavivó el debate político en torno a Glas, quien permanece detenido en Ecuador mientras sus aliados, incluido el expresidente Rafael Correa, sostienen que es víctima de persecución política.
Este nuevo cruce entre ambos mandatarios se suma a una serie de desacuerdos recientes entre Ecuador y Colombia, marcados por diferencias políticas y diplomáticas que han escalado en los últimos meses.
La situación refleja no solo un conflicto sobre un caso judicial específico, sino también una disputa de fondo sobre soberanía, justicia y relaciones internacionales en la región.







