Tras el crimen de Stalin Rolando Olivero Vargas, alias Marino, presunto cabecilla de la organización criminal Los Lagartos, las autoridades intensifican las investigaciones sobre su entorno cercano, sus relaciones personales y sus actividades económicas.
Alias Marino, considerado objetivo de alto valor, fue asesinado el pasado 7 de enero mientras se encontraba en una cancha de fútbol de una urbanización privada en la isla Mocolí, exclusivo sector de La Puntilla, en Samborondón. En el ataque también murieron otras dos personas.
Este martes, el ministro del Interior, John Reimberg, confirmó que la indagación se mantiene abierta y que existen múltiples hipótesis en torno al crimen, aunque aclaró que la información se maneja con cautela para no desviar la línea investigativa.
En los últimos días, se han ejecutado allanamientos en varias urbanizaciones de Samborondón, incluida la isla Mocolí, donde tres viviendas fueron intervenidas, aunque se encontraban deshabitadas. Una de estas residencias estaría vinculada a una persona que mantenía una relación sentimental con alias Marino.
“Hay mucha gente más que está dentro de esto”, afirmó Reimberg en una entrevista con radio Centro, al referirse a la posible red de personas vinculadas al fallecido.
Según el ministro, dentro del proceso investigativo también se revisan denuncias difundidas en redes sociales, donde se han publicado nombres y fotografías de personas que presuntamente mantenían vínculos con alias Marino y con delitos como lavado de activos. Entre los nombres mencionados figura incluso un joven asesinado en el sector Entre Ríos, a finales de noviembre pasado.
Reimberg aseguró que toda la información que circula en plataformas digitales es contrastada y verificada por las autoridades. Además, destacó que ciudadanos han acudido de forma directa a proporcionar datos relevantes.
“Es información muy valiosa, porque qué bueno que la gente pierda el miedo de venir a decir las cosas y a decir lo que conoce; obviamente, eso es revisado e investigado dentro del proceso”, señaló.
Como parte de estas acciones, el comandante general de la Policía, Pablo Dávila, informó que, tras una denuncia, se ejecutó un allanamiento en un domicilio del sector Kennedy, en el norte de Guayaquil. En el lugar se halló una gran cantidad de armas largas con irregularidades en su numeración.
Por orden de la Fiscalía, se procedió a la incautación de 201 armas de fuego, entre fusiles, pistolas, revólveres y escopetas, y se detuvo a cinco personas.
Reimberg indicó que habrá avances en la identificación de responsables, aunque evitó dar nombres. “Sé que esto ahorita está haciendo un boom en todos lados, pero lleva una línea investigativa”, sostuvo.
Antes de su asesinato, la Policía seguía el rastro de alias Marino por actividades presuntamente vinculadas al narcotráfico. Además, las investigaciones revelan que tenía participación en empresas de importación y exportación, compañías de seguridad privada —una de ellas en proceso de cancelación—, así como una empresa de exportación de cacao, entre otras.
Entre las firmas bajo análisis figura una empresa registrada en Santo Domingo, dedicada al cultivo y comercialización de especies bioacuáticas, donde alias Marino aparecía como accionista y gerente general. Otra compañía, con sede en Guayaquil, se dedicaba a la compra y venta al por mayor de joyas, y una tercera, ubicada en Durán, operaba un criadero de camarón.
Las autoridades también investigan a las personas con las que mantenía relaciones laborales y personales, así como el rol de quien reservó la cancha donde ocurrió el ataque, un individuo que —según el ministro— es conocido públicamente y sobre el cual ya existían antecedentes de un presunto atentado previo.
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