La escalada en la disputa comercial entre Ecuador y Colombia comienza a mostrar efectos severos en la economía nacional. Al menos 2.000 empresas ecuatorianas están afectadas y cerca de 200.000 empleos están en riesgo, según reportes del sector empresarial.
El impacto no solo responde a la posible aplicación de aranceles de hasta el 50 %, sino también a sus consecuencias inmediatas, como la paralización de actividades en la frontera norte, donde más de 500 empresas han dejado de operar.
Además, el encarecimiento de productos ha provocado una disminución en la demanda, afectando directamente a importadores y comerciantes, quienes enfrentan dificultades para vender mercadería adquirida a mayores costos.
La incertidumbre también ha reducido el comercio bilateral entre ambos países. Exportadores estiman pérdidas mensuales cercanas a los 75 millones de dólares, mientras que las importaciones han caído de forma significativa en comparación con el año anterior.
Sectores clave como alimentos, manufactura, transporte y comercio fronterizo son los más golpeados, generando un efecto en cadena que impacta a toda la economía.
Ante este panorama, los empresarios han comenzado a buscar nuevos mercados, proveedores y alternativas comerciales para mitigar el impacto de las medidas arancelarias.
Mientras tanto, el diálogo entre Ecuador y Colombia sigue en pausa, aunque autoridades han señalado que existe intención de retomar conversaciones en el marco de la Comunidad Andina para intentar frenar la escalada del conflicto.
Expertos advierten que, de no alcanzarse un acuerdo, la crisis podría profundizarse, afectando aún más el empleo, la producción y la estabilidad económica del país.











