En una columna publicada por el analista Carlos Rojas sostiene que la medida adoptada por el presidente Daniel Noboa —aplicar un arancel del 30% a las importaciones provenientes de Colombia a partir del 1 de febrero— carece de fundamentos técnicos y puede acarrear efectos negativos para la economía ecuatoriana y sus ciudadanos.
Rojas argumenta que Ecuador no está en condiciones de soportar un incremento de aranceles de tal magnitud, dado que gran parte del consumo nacional depende de productos importados desde Colombia, incluyendo alimentos, textiles y bienes de consumo diario que suelen ser más económicos debido a la competitividad de su producción.
El columnista recuerda que, históricamente, la balanza comercial entre Ecuador y Colombia ha sido desfavorable para Ecuador, con importaciones que superan ampliamente a las exportaciones por décadas, y que los vínculos comerciales han sido cuidados a través de acuerdos como el Acuerdo de Cartagena. Interrupciones o barreras comerciales significativas pueden afectar el acceso a bienes esenciales y ejercer presión al alza sobre precios al consumidor y la inflación interna.
Además, Rojas señala que Ecuador depende en parte de energía eléctrica importada de Colombia, lo que añade un componente de vulnerabilidad a la economía si se activan represalias que incluyen restricciones o suspensión de venta de energía desde Bogotá, situación que ya se ha dado en el contexto de esta disputa arancelaria.
El autor de la columna también plantea dudas sobre la lógica de vincular temas de seguridad fronteriza con política arancelaria, y cuestiona si la decisión busca desviar la atención de problemas internos, señalando que asuntos como la seguridad en el país y reformas institucionales complejas no se resolverán mediante medidas comerciales punitivas.
El término “salto al vacío” se utiliza en la columna para describir un acto de política económica que, en ausencia de evidencia clara de beneficios y sin una estrategia complementaria sólida, podría desencadenar consecuencias involuntarias profundas para consumidores, industrias y la estabilidad económica general.
Contexto de los aranceles
La decisión de Ecuador de aplicar una tasa del 30% a todos los productos importados desde Colombia fue anunciada oficialmente por el presidente Daniel Noboa con el argumento de que responde a una “falta de reciprocidad en seguridad fronteriza”, especialmente en la lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal, con vigencia desde 1 de febrero de 2026.
El Gobierno colombiano ha rechazado esa medida y ha anunciado que responderá con acciones recíprocas, incluyendo la imposición de gravámenes del mismo porcentaje a productos ecuatorianos e incluso la suspensión temporal de la venta de energía eléctrica para proteger su soberanía energética y presionar por un diálogo bilateral.
El anuncio de Colombia también resalta las posibles implicaciones económicas de la disputa arancelaria, con efectos negativos sobre el comercio bilateral, el desarrollo de empresas que dependen de esos flujos comerciales, y la estabilidad de los mercados internos de ambos países si no se alcanza pronto una salida negociada.
Análisis Crítico
La columna de opinión enfatiza varios puntos que merecen consideración en el debate público:
Impacto en el bolsillo de los consumidores: productos importados desde Colombia —como alimentos, textiles y otros bienes de consumo— podrían encarecerse, afectando directamente a familias y empresas que dependen de ellos.
Presiones inflacionarias: un arancel alto puede contribuir a incrementos de precios internos si la oferta local no logra sustituir los bienes importados.
Riesgo para la confianza empresarial y la inversión: medidas arancelarias unilaterales suelen generar incertidumbre en inversionistas y socios comerciales.
Relaciones diplomáticas tensas: la acción arancelaria se da en un contexto de relaciones complejas entre Ecuador y Colombia, y ha generado respuestas recíprocas que elevan el nivel de tensión bilateral.
Conclusión
La columna titulada “Aranceles a Colombia: Noboa saltó al vacío” plantea una crítica severa a la medida arancelaria aprobada por el presidente Daniel Noboa, señalando que, en ausencia de una estrategia económica clara y de respaldo multilateral, la medida puede traducirse en efectos adversos sobre consumidores, inflación y relaciones comerciales con un socio clave. La opinión sugiere que estos efectos podrían ser comparables a un paso incierto sin red de seguridad, de ahí la metáfora del salto al vacío.











